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Daniel Rodrigo: «Cada proyecto es una oportunidad para transformar el territorio con soluciones útiles y sostenibles»

Daniel Rodrigo masqueingenieros

¿Podrías describirnos en qué consiste tu trabajo diario como ingeniero agrónomo en MasQueIngenieros y cuáles son tus principales responsabilidades?

Mi labor diaria como ingeniero agrónomo en MasQueIngenieros es muy diversa y abarca una amplia variedad de proyectos. Desde el diseño y dirección de obras agrícolas e industriales, como casas de aperos o naves, hasta actuaciones de mejora y acondicionamiento de caminos y carreteras rurales. Me involucro tanto en la fase de redacción técnica como en la ejecución, lo que me permite tener una visión integral del proyecto y asegurar su correcta implementación. Una parte fundamental de mi trabajo es encontrar soluciones prácticas, sostenibles y adaptadas a las necesidades reales del cliente, cuidando siempre el cumplimiento normativo y la viabilidad técnica y económica de cada actuación.

A lo largo de tu carrera, ¿cuál ha sido el proyecto que más satisfacción te ha brindado y por qué?

Elegir un único proyecto no es fácil, ya que cada uno tiene sus particularidades y deja un aprendizaje. No obstante, los que me generan mayor satisfacción personal suelen ser las obras de construcción de naves industriales o las mejoras de caminos rurales. Son proyectos que parten prácticamente de la nada y, con el tiempo y esfuerzo, se transforman en infraestructuras que tienen un impacto directo en la actividad agrícola e industrial de nuestros clientes. Ver el resultado final y saber que has contribuido a crear algo útil y duradero es una gran recompensa.

Desde tu perspectiva, ¿cuáles son los principales retos que enfrenta actualmente la profesión de la ingeniería agronómica?

Uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos es la adaptación constante al cambio climático y a sus consecuencias en el entorno rural y agrario. La necesidad de producir más con menos recursos exige soluciones innovadoras y sostenibles, lo que requiere una actualización continua de conocimientos. También es un desafío el reconocimiento del papel estratégico que juega nuestra profesión en la cadena alimentaria y en la ordenación del territorio. A todo ello se suma la necesidad de integrar nuevas tecnologías, como la digitalización o la inteligencia artificial, en la práctica diaria, lo cual abre grandes oportunidades pero también implica una transformación en la forma de trabajar.

La DANA del 29 de octubre de 2024 causó estragos significativos en la Comunitat Valenciana, afectando gravemente al sector agrícola. ¿Qué papel consideras que deben desempeñar los ingenieros agrónomos en la recuperación y reconstrucción de las áreas afectadas por este tipo de fenómenos naturales?

Los ingenieros agrónomos debemos desempeñar un papel clave en la evaluación de los daños, la elaboración de propuestas técnicas para la recuperación y la planificación de medidas estructurales y de gestión que eviten que se repitan situaciones similares. Nuestra formación nos permite entender tanto las dinámicas del territorio como las necesidades del sector agrícola, lo que nos sitúa en una posición privilegiada para coordinar soluciones viables. Además, actuamos como nexo entre las administraciones públicas, los agricultores y otros profesionales, asegurando que la reconstrucción sea eficiente, sostenible y adaptada a cada zona.

¿Qué medidas preventivas o de planificación crees que podrían implementarse para mitigar los daños en futuros eventos climáticos extremos?

La clave está en la planificación preventiva y en el diseño de infraestructuras resilientes. Esto incluye una adecuada gestión del drenaje en caminos y parcelas, el refuerzo de márgenes y taludes, la creación de zonas de laminación y retención de aguas pluviales y, en general, una planificación territorial que tenga en cuenta las zonas inundables. También es fundamental fomentar el uso de tecnologías de monitorización meteorológica y la digitalización de las explotaciones agrícolas para una mejor respuesta ante situaciones de emergencia. La integración de estas medidas en los proyectos agronómicos debe ser una prioridad si queremos minimizar el impacto de futuros eventos extremos.

MasQueIngenieros destaca por su enfoque en la sostenibilidad y la innovación. ¿Cómo integran estos valores en los proyectos relacionados con la agricultura y el medio ambiente?

En MasQueIngenieros aplicamos la sostenibilidad como principio transversal en todos nuestros proyectos. Apostamos por soluciones que reduzcan el consumo de recursos, promuevan el uso eficiente del agua y fomenten el uso de energías renovables en las explotaciones agrarias. Además, buscamos siempre incorporar materiales de bajo impacto ambiental y promover la restauración y conservación del entorno natural en nuestras actuaciones. En cuanto a la innovación, trabajamos con herramientas digitales de diseño y modelado, y estamos integrando tecnologías emergentes como la sensorización o la inteligencia artificial para mejorar la toma de decisiones en el ámbito agrícola. Este enfoque nos permite ofrecer soluciones adaptadas a los nuevos tiempos y comprometidas con el entorno.

Mirando hacia el futuro, ¿qué tendencias o avances tecnológicos crees que marcarán la evolución de la ingeniería agronómica en los próximos años?

Sin duda, la inteligencia artificial y el análisis de datos van a transformar nuestra forma de trabajar. En el ámbito agronómico, la posibilidad de predecir rendimientos, optimizar riegos o detectar enfermedades de forma temprana marcará una nueva etapa en la agricultura. También el uso de drones y satélites para el seguimiento de cultivos, el desarrollo de sistemas de riego de precisión y la automatización de procesos mediante maquinaria inteligente serán tendencias clave.

En el sector de la construcción, especialmente en el entorno rural e industrial, destacan avances como el modelado BIM (Building Information Modeling), que permite una planificación más eficiente y precisa de las obras. Asimismo, el uso de nuevos materiales sostenibles, técnicas de prefabricación y procesos de construcción más industrializados están revolucionando la ejecución de proyectos. Todo ello, unido a tecnologías como la sensorización de estructuras o el seguimiento remoto de obras, contribuirá a mejorar la durabilidad, eficiencia y sostenibilidad de las infraestructuras que proyectamos. Como profesionales, esto nos exige estar en constante formación y ser proactivos en la incorporación de herramientas que nos permitan aportar más valor desde el diseño hasta la ejecución.