Candela Rodríguez ha crecido entre el campo y los animales. Hija de agricultor y ganadero y vinculada a una actividad que su familia desarrolla desde hace varias generaciones, encontró en la ingeniería agronómica la forma de convertir ese entorno que conocía desde niña en su profesión. Recién incorporada a MasQueIngenieros, compagina sus primeros proyectos profesionales con una formación que continuará el próximo curso con un doble máster y un interés especial por la ganadería de precisión. En esta entrevista habla de suelo, territorio, producción animal y tecnología desde la perspectiva de quien comienza su carrera con un pie en el conocimiento tradicional del campo y otro en las herramientas que están transformando el sector.
Llevas apenas dos meses trabajando en MasQueIngenieros mientras continúas con tu formación. ¿Cómo está siendo ese primer contacto con el ejercicio profesional de la ingeniería agronómica?
Está siendo una experiencia muy enriquecedora, aunque también intensa. Mi primer trabajo y los estudios me exigen mucha organización y una buena gestión del tiempo, pero esta etapa me está permitiendo conocer de cerca cómo es realmente el ejercicio de la ingeniería agronómica.
Estos primeros meses me han ayudado a entender mejor cómo se trabaja en un proyecto, cómo se toman decisiones y todo lo que implica el día a día de la profesión. Hay situaciones que durante la carrera vemos de una manera más teórica y que, cuando las encuentras en un proyecto real, adquieren otro sentido.
Es mi primera experiencia profesional y supone un paso importante después de terminar la carrera. Ahora mismo tengo muchas ganas de seguir aprendiendo y asumir poco a poco nuevas responsabilidades.
¿Cuándo decidiste que querías dedicarte a la ingeniería agronómica y qué aspectos de esta profesión fueron los que más despertaron tu interés?
Decidí que quería estudiar Ingeniería Agronómica en Bachillerato, pero creo que la decisión viene de mucho antes. Desde pequeña he estado muy vinculada al campo y a los animales. Mi padre es agricultor y ganadero, igual que lo fueron sus padres y, antes que ellos, sus abuelos. El campo siempre ha formado parte de mi día a día.
Con los años empecé a fijarme más en el trabajo de mi padre y en las decisiones que tomaba. Lo que antes veía como algo normal empezó a despertar mi curiosidad. Quería entender por qué hacía las cosas de una determinada manera, qué tenía en cuenta y cómo sabía cuándo algo iba bien o había algún problema.
La ingeniería agronómica me pareció una forma de unir ese vínculo con el campo y los animales con una formación técnica. Me atrae especialmente esa parte de la profesión que busca nuevas soluciones y formas de hacer las cosas sin perder de vista el campo que he conocido desde pequeña.
Estás compaginando los estudios con tu incorporación al equipo de MasQueIngenieros. ¿Qué estás encontrando en los proyectos reales que resulta difícil aprender únicamente en las aulas?
Una de las cosas que más estoy notando es que en la universidad los problemas suelen estar mucho más definidos. Tienes los datos, sabes qué te están pidiendo y trabajas sobre un supuesto concreto. Cuando empiezas a trabajar, las cosas no siempre son tan sencillas. A veces falta información, aparecen cambios o tienes que valorar distintas opciones antes de decidir qué hacer.
También estoy aprendiendo mucho a organizarme. Cuando tienes un plazo real y varias tareas a la vez, debes establecer prioridades y coordinarte con los demás. Son cuestiones que puedes estudiar durante la carrera, pero hasta que no empiezas a trabajar no comprendes realmente lo que suponen.
Tu trabajo está especialmente relacionado con suelo y territorio y con la producción animal. ¿En qué consiste tu participación en estos proyectos y qué estás aprendiendo de ellos?
Mi participación está muy centrada en la realización de estudios de integración paisajística para Declaraciones de Interés Comunitario. Hay que analizar el paisaje en su conjunto y valorar cómo una actuación va a encajar en él, teniendo en cuenta la flora y la fauna de la zona y otros elementos que pueden verse afectados, como las áreas de peligrosidad de inundación recogidas en el PATRICOVA o espacios protegidos como las ZEPA.
Estoy aprendiendo, sobre todo, a tener una visión mucho más amplia del territorio. Una actuación debe funcionar desde el punto de vista técnico o productivo y ser compatible con el entorno en el que se integra y con la normativa ambiental que lo protege. Cualquier proyecto agrario o ganadero forma parte de un paisaje mucho más amplio y tenerlo en cuenta desde el principio es clave para su viabilidad.
El suelo es uno de los principales recursos de la actividad agraria y, al mismo tiempo, uno de los más expuestos a procesos de degradación. ¿Qué importancia tiene conocer sus características antes de plantear cualquier actuación agrícola o ganadera?
El suelo es la base de toda la actividad agraria, pero también uno de los recursos más frágiles. Se degrada con relativa facilidad y su regeneración es muy lenta; en muchos casos, tarda siglos.
Por eso resulta fundamental conocer sus características antes de cualquier actuación agrícola o ganadera. Sin ese diagnóstico pueden producirse errores costosos, tanto económicos como ambientales, desde elegir un cultivo poco adecuado hasta favorecer procesos de erosión y pérdida de fertilidad que después son muy difíciles de revertir.
La producción animal es otro de los ámbitos en los que estás comenzando a especializarte. ¿Qué retos ambientales y productivos consideras que afronta actualmente la ganadería?
La ganadería está pasando por un momento complicado y, por mi cercanía con el campo, es una realidad que conozco bastante de cerca. Los costes de producción han aumentado, especialmente el precio de los piensos, mientras que las exigencias en cuestiones como la sanidad y el bienestar animal son cada vez mayores. El ganadero tiene que asumir esos costes y exigencias y muchas veces ese esfuerzo no se ve compensado en el precio que recibe por su producto.
A ello se suma la vertiente ambiental. Una explotación necesita agua, piensos y otros recursos y debe gestionar correctamente los residuos que genera. El cambio climático también está dificultando la disponibilidad de agua y pastos en determinadas épocas.
El reto es conseguir que el ganadero pueda mantener una explotación viable y que la producción reduzca progresivamente su impacto sobre el medio ambiente. Las soluciones deben tener en cuenta ambas realidades porque la sostenibilidad tiene que ser compatible con que el campo siga siendo una forma de vida.
El próximo curso comenzarás un doble máster y quieres profundizar, entre otras materias, en la ganadería de precisión. ¿Qué posibilidades ofrecen las nuevas tecnologías para mejorar la gestión de las explotaciones ganaderas?
Las nuevas tecnologías permiten conocer mejor lo que está pasando en una explotación y tomar decisiones antes de que aparezcan los problemas. A través de sensores y otros dispositivos se puede controlar la actividad, la alimentación o el comportamiento de los animales y detectar cambios que indiquen que algo no va bien.
Hay sistemas que permiten identificar a cada animal y adaptar su alimentación a sus necesidades. También existen collares y otros sensores que registran su actividad y ayudan a detectar cambios en su comportamiento, o sistemas de ordeño robotizado que recogen información de cada animal.
Precisamente por eso me interesa tanto la ganadería de precisión y quiero profundizar en ella durante el doble máster. Quiero aprender cómo aplicar estas herramientas en explotaciones reales para que resulten útiles al ganadero y puedan adaptarse a explotaciones de distintos tamaños.
Sensores, datos, monitorización o automatización están entrando cada vez más en el campo. ¿Cómo imaginas la convivencia entre estas herramientas y el conocimiento tradicional del agricultor o ganadero?
Veo la tecnología y el conocimiento tradicional del agricultor o del ganadero como dos formas de conocimiento que pueden complementarse. La tecnología aporta información y ayuda a tomar decisiones con más datos, pero existe un conocimiento que no está en los libros y que se ha ido aprendiendo y transmitiendo de generación en generación, muy ligado a cada territorio y a cada forma de trabajar.
Cuando hablas con alguien que lleva toda la vida en el campo, te das cuenta de que sabe leer cosas que para otras personas pasan desapercibidas. Puede coger un puñado de tierra y, por su textura o color, saber qué le falta; mirar las nubes y la dirección del viento y saber si ha llegado el momento de sembrar; o conocer a sus animales hasta detectar mediante la observación cualquier cambio.
La tecnología debe ponerse al servicio de ese conocimiento y ayudar a aprovecharlo mejor. Creo que ahí tenemos también un reto como ingenieros: saber escuchar a quienes conocen el campo de primera mano y combinar esa experiencia con las nuevas herramientas.
Tu incorporación a MasQueIngenieros te permite trabajar junto a profesionales de distintas disciplinas y con más experiencia. ¿Qué supone para alguien que está comenzando su carrera participar en un equipo multidisciplinar de ingeniería?
Supone una oportunidad muy buena para aprender de profesionales con mucha más experiencia y perfiles diferentes. En MasQueIngenieros trabajo junto a ambientólogos, ingenieros, arquitectos… y cada uno aporta una perspectiva distinta. Esto me permite tener una visión más completa de los proyectos y prestar atención a cuestiones que, únicamente desde la ingeniería agronómica, quizá no habría tenido en cuenta.
También me ha sorprendido la importancia de la comunicación dentro del equipo. Cada profesional aporta sus conocimientos, las decisiones se ponen en común y las distintas perspectivas terminan formando parte de una misma solución. Para alguien que acaba de terminar la carrera, poder aprender diariamente de profesionales con experiencia es una oportunidad que valoro mucho.
Desde esa doble perspectiva de estudiante y profesional que empieza a trabajar en el sector, ¿percibes distancia entre la ingeniería agronómica que se estudia en la universidad y la que demandan actualmente las empresas, agricultores y ganaderos?
Sí, percibo cierta distancia, sobre todo cuando empiezas a trabajar y compruebas que muchas cosas funcionan de manera diferente a como las habías visto en la universidad. La carrera proporciona una base técnica y científica muy importante, pero en un proyecto real aparecen situaciones que no están tan definidas como en un ejercicio de clase. Tienes que tratar con un cliente, cumplir un plazo, estar pendiente de una normativa que puede cambiar o tomar una decisión sin disponer de toda la información.
Empezar a trabajar mientras continúo estudiando me permite ver las dos caras casi al mismo tiempo. Hay cosas que en la universidad entendía de una manera y que ahora, al verlas aplicadas, tienen mucho más sentido. Creo que la formación y la experiencia se necesitan mutuamente.
La agricultura y la ganadería tendrán que responder en los próximos años a cuestiones como la disponibilidad de agua, la conservación del suelo, las emisiones o la adaptación al cambio climático. ¿Cuál de estos retos despierta mayor interés en ti como futura ingeniera agrónoma?
El cambio climático me parece el gran reto del futuro porque está muy relacionado con el resto de los problemas que afectan actualmente a la agricultura y la ganadería.
El agua es uno de los ejemplos más claros. Los periodos de sequía son cada vez más importantes y, en una zona de secano como la que conozco, una campaña puede cambiar por completo dependiendo de cuándo lleguen las lluvias y cuánto duren esos periodos. Las temperaturas también afectan directamente a los cultivos y a las condiciones en las que se desarrolla la ganadería.
Ahora que estoy comenzando mi trayectoria profesional me interesa especialmente conocer cómo podemos adaptarnos a unas condiciones que están cambiando y conseguir, al mismo tiempo, sistemas de producción con un menor impacto sobre el clima.
Estás prácticamente al comienzo de tu trayectoria profesional. Si miras unos años hacia adelante, ¿en qué ámbitos de la ingeniería agronómica te gustaría especializarte y qué tipo de proyectos te gustaría llegar a desarrollar?
Todavía estoy empezando y creo que es pronto para saber exactamente hacia dónde me llevará la ingeniería agronómica, pero hay dos ámbitos que ahora mismo me interesan especialmente: la ganadería de precisión y la gestión sostenible de las explotaciones ganaderas.
Me gustaría que mi trabajo tuviera una aplicación real en las explotaciones, especialmente en aquellas en las que la tecnología y la innovación todavía parecen algo lejano. Me interesa que las nuevas herramientas faciliten el trabajo del agricultor o del ganadero, le ayuden a tomar mejores decisiones y favorezcan un uso más eficiente de los recursos.
A largo plazo, mi objetivo es participar en proyectos con un efecto real sobre la sostenibilidad y la viabilidad económica de las explotaciones.
Después de estos primeros meses en MasQueIngenieros, ¿qué es lo que más te ha sorprendido del ejercicio profesional de la ingeniería y qué te gustaría aportar al equipo a medida que vayas desarrollando tu carrera?
Lo que más me ha sorprendido es la dimensión que tiene la ingeniería y todo lo que puede aportar en proyectos muy diferentes. Siempre he tenido muy presentes el campo, el suelo y la actividad agrícola, pero ahora estoy viendo cómo esos conocimientos también tienen cabida en proyectos que se desarrollan en las ciudades.
Me gusta esa conexión entre el territorio, el campo y los espacios en los que vivimos, porque detrás de cada proyecto hay una realidad concreta que necesita una solución técnica y una mirada que tenga en cuenta el entorno.
Ahora mismo estoy en una etapa en la que tengo mucho que aprender y precisamente eso es lo que más me motiva. Soy una persona trabajadora y disciplinada, me gusta hacer las cosas bien y ponerme al día cuando algo no lo conozco. Quiero aportar al equipo responsabilidad, ganas de aprender y mucha implicación en cada proyecto.
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Enhorabuena Candela!!
Conseguirás tú objetivo pero a corto plazo para participar en proyectos con un efecto real sobre la sostenibilidad y la viabilidad económica de las explotaciones.
Y más!! porque has crecido en el campo y los animales.