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np algarrobos
  • Entre las comarcas de Los Serranos y Camp de Túria, un proyecto familiar recupera, 80 años después, la producción ecológica de algarrobos autóctonos valencianos en 125 hectáreas cuya producción es beneficiosa para el medio ambiente
  • El 70% de la producción se destina al mercado internacional en formato de harinas y de aditivos alimentarios naturales como la harina de garrofín

Valencia, 19 de abril de 2024. En una zona marginal de cultivo alejada de cascos urbanos que ocupa una superficie de 125 hectáreas entre las comarcas de Los Serranos y Camp de Túria (Valencia), un proyecto de recuperación de la producción de algarrobas valencianas con árboles centenarios y con nuevos pies de especies autóctonas va a repercutir favorablemente en el medio ambiente, como sumidero de CO2, y va a implantar un modelo bioeconómico sostenible con alcance internacional.

Desde el punto de vista del cambio climático, los algarrobos del proyecto son una especie clave para la restauración de la naturaleza, así como para la prevención de la desertización, las inundaciones y los incendios forestales. Precisamente, su capacidad de adaptación a climas secos y al propio cambio climático convierten al algarrobo autóctono valenciano en “un cultivo viable de mantener, rentable económicamente hablando y que permite integrar la actividad agraria con la prevalencia de la masa forestal del entorno”.

El modelo de negocio ecológico impulsado por Pedro Pérez, dueño de una empresa familiar dedicada desde 1963 a la algarroba en Bugarra (Valencia) basado en el cultivo de algarrobos y en la fabricación de sus derivados para el sector alimentario, como el estabilizante natural de harina de garrofín, los troceados o la harina de algarroba, se basa en el respeto del entorno, la mejora natural de las condiciones del terreno en que se asientan los algarrobos y su convivencia con el hábitat forestal.

Cultivo marginal y puesta en valor de la autoctonía del algarrobo

El de la algarroba es “un cultivo marginal”, de agricultura a tiempo parcial, con explotaciones generalmente pequeñas, con marcos de plantación muy amplios, una baja rentabilidad de producción por superficie cultivada y “unas oscilaciones de precio y producción totalmente desproporcionadas”. Esto, según indica Pérez, “junto con la falta de oferta del producto ha generado incrementos de precio desmesurados y falta de suministro a nivel mundial, reduciendo su consumo precisamente por estas dos circunstancias”.

Precisamente, uno de los objetivos del proyecto es poner en valor este cultivo propio de la zona, “incrementando la oferta de algarrobas en el mercado y afianzándolo de manera sostenible, tanto para el agricultor como para la industria troceadora”, explica su impulsor.

Plantación espejo para otros agricultores

El segundo objetivo del proyecto es servir como plantación espejo que anime a otros agricultores a interesarse por este cultivo de manera profesional y “así conseguir que deje de ser marginal, pasando a formar parte de producciones agrícolas totalmente sostenibles”, matiza Pérez.

Precisamente, los clientes que se decantan por la algarroba autóctona valenciana y sus derivados, como harinas y espesantes, son del centro y norte de Europa, el sudeste asiático, Estados Unidos, Canadá o República Checa. “El negocio internacional del producto acapara en torno al 70% de las ventas, entre 15 y 16 millones de kilos al año”, informa.

Proyecto global de secano a regadío y transformación de uso

En lo que concierne a la parte técnica del proyecto, desde que concibió ampliar su apuesta secular por este producto en la parcela referida -entre las partidas del Quemao, del Pedregoso y Mas del Jutge-, Pedro Pérez contó con la colaboración de Jorge Pi, ingeniero agrónomo especializado en ingeniería rural del estudio valenciano MasQueIngenieros (MQI), para analizar las posibilidades del terreno en la recuperación de este espacio mediterráneo tradicional y favorecer la restauración de lo que hace 80 años fue de cultivo de algarrobos en convivencia con la masa forestal que había ganado terreno en esa zona despoblada.

Para lo cual, “hubo que conciliar con las conselleries de Urbanismo, Medio Ambiente y Agua, la CHJ y el Ayuntamiento de Llíria, entre otras instituciones, para concebir finalmente el proyecto global de secano a regadío y obtener las autorizaciones ambientales preceptivas, como la captación de aguas subterráneas o los informes favorables de la recuperación del suelo protegido para el desarrollo de cultivos tradicionales mediterráneos que datan de la época fenicia”, explica Pi. El proyecto comienza con 65 hectáreas y se podrá ampliar hasta las 125 referidas.

Propiedades de la algarroba autóctona valenciana

El algarrobo valenciano (Ceratonia siliqua) es una especie clave para la conservación de suelos, estrategias contra la erosión y mitigación de cambio climático en el litoral mediterráneo. Asimismo, su fruto, la algarroba, es un ‘superalimento’ que, según el estudio realizado por Miguel Ángel Domene Ruiz, responsable de Alimentación y Salud del Grupo Cooperativo Cajamar, además de su uso como aditivo para la industria alimentaria, “lleva asociados beneficios saludables, libre de gluten, mejora la digestión, con bajos niveles de colesterol en sangre, es antioxidante, sirve para tratar las diarreas, previene la osteoporosis y ayuda a la prevención del síndrome del intestino irritable”.

Sobre MQI

MQI es una empresa formada por ingenieros y técnicos de diferentes especialidades que presta todo tipo de servicios, como los dirigidos a optimizar la actividad agroalimentaria, la adecuación de actividades industriales a la legislación vigente o estudios de impacto ambiental para tramitaciones urbanísticas. La empresa desarrolla sistemas de gestión eficaces y respetuosos con el medio ambiente, alineados con los ODS y la normativa europea en materia de sostenibilidad y gobernanza.  

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