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Elena Picó: “Los ingenieros agrónomos hemos de guiar la transformación que convertirá a muchos agricultores en empresarios agrarios”

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La ingeniera agrónoma Elena Picó Espasa, secretaria de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Levante (COIAL), reivindica el papel de la ingeniería agronómica como motor de la modernización del campo valenciano. Con motivo del Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería, que se celebra cada 23 de junio, destaca la necesidad de avanzar en ámbitos como la digitalización, la gestión eficiente del agua, las energías renovables o la adaptación al cambio climático, al tiempo que subraya la creciente presencia femenina en una profesión llamada a garantizar la producción de alimentos y la sostenibilidad del medio rural.

¿Qué le llevó a estudiar Ingeniería Agronómica y qué aspectos de la profesión le siguen resultando más estimulantes después de tantos años de trayectoria?

En el momento de elegir los estudios universitarios, no tenía una vocación clara, pero sí dos premisas: una carrera de ciencias y que abarcase una disciplina amplia. Con este planteamiento, revisé todas las ingenierías y, de entre ellas, no tuve duda en elegir ingeniería agronómica. Soy de un pueblo agrícola y he vivido de cerca la agricultura.

Siempre busco la optimización de los recursos. Y, dentro de la agronomía, me estimula trabajar para optimizar los recursos naturales para la obtención de alimentos; mejorar las estructuras agrarias para incrementar la competitividad de las explotaciones; fomentar el uso de energías renovables…

Su carrera profesional ha estado ligada tanto a la Administración pública como al ámbito colegial. ¿Qué papel desempeñan hoy los ingenieros agrónomos en la transformación del medio rural y del sector agroalimentario valenciano?

Los ingenieros agrónomos son actores necesarios para pilotar la transformación del medio rural. Estamos asistiendo a un momento de profundos cambios. En pocos años dejaremos de entender la agricultura y la ganadería tal y como la hemos visto hasta ahora. Los pequeños agricultores que trabajan de un modo aislado y -entiéndase la expresión- “rudimentario”, apenas existen. La digitalización, la irrupción de sistemas de energías renovables económicos o la revolución en el mundo de los agronutrientes son, entre otros, factores que contribuyen a que esos pequeños agricultores pasen a ser empresarios agrarios. Todo ello, además, acompañado de un cambio estructural de la dimensión de las explotaciones agrarias que, necesariamente para su supervivencia, ha de aumentar.

Los ingenieros agrónomos somos los profesionales que hemos de guiar esa transformación, mediante proyectos de regadío, de infraestructuras rurales, de energías renovables, de diseño de explotaciones o de integración en la cadena alimentaria.

Desde su responsabilidad en el Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Levante, ¿cuáles considera que son los principales retos técnicos que afronta actualmente la ingeniería agronómica en relación con el futuro del campo valenciano?

En mi opinión, uno de los principales retos a afrontar es la adaptación y resiliencia al cambio climático. Periodos prolongados de sequía unidos a episodios meteorológicos extremos sacan de la zona de confort a muchos cultivos que han funcionado perfectamente durante décadas. Ligado a ello está también la aparición de nuevas enfermedades o la llegada de plagas que no estaban en nuestro territorio, que suponen un desafío agronómico de primer orden.

La Comunitat Valenciana es una tierra cuyo sector agrícola tiene un peso económico importante y, dentro del mismo, la agricultura de regadío. Somos pioneros en ahorro de agua pero todavía hemos de avanzar más en este campo, en cuestiones como reutilización, digitalización o uso de renovales.

Cada 23 de junio se celebra el Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería. ¿Cómo ha evolucionado la presencia femenina en la profesión desde que usted comenzó su carrera y qué avances quedan todavía por consolidar?

El hecho de que exista un “Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería” es el indicador de que hubo un momento en que escaseaban las mujeres ingenieras. Afortunadamente, cada vez somos más y creo que hoy en día estamos ya cerca de la paridad en nuestra profesión. Eso sí, el sector agrario en general es masculino y, quizá por ello, haya menos ingenieras agrónomas trabajando directamente en el sector primario.

¿Qué mensaje trasladaría a las jóvenes que están valorando cursar estudios de ingeniería y todavía dudan si ese es su camino profesional?

Les diría que han escogido una profesión fantástica, con muchos ámbitos de aplicación y en la que trabajar resulta muy gratificante.

Si tuviera que definir en pocas palabras qué puede aportar hoy una ingeniera agrónoma a la sociedad, ¿cuál sería la principal contribución que le gustaría reivindicar en una fecha como esta?

La principal contribución de la ingeniería agronómica es la de proveer de alimentos saludables y en cantidad suficiente a la sociedad, al tiempo que cuida, respeta y protege el medio rural. ¿Alguien da más?

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